La noche arrancó con ritmo y ganas de festejar, y fue subiendo sin freno.
Baile, espuma y risas por todos lados marcaron esta tercera jornada de ablande de carnaval, con el anfiteatro colmado y el público a pleno.
¿La lluvia? Un detalle más: nadie se movió, nadie aflojó. La fiesta siguió porque cuando es tan nuestra, se vive igual.
