Desfiles gauchos, música en vivo y comidas regionales fueron protagonistas de un encuentro que celebró nuestras raíces, el amor por la tierra y el orgullo de las costumbres que nos unen.
El predio de la Agrupación Virgen Perdida fue escenario de destrezas criollas, asado y momentos compartidos en familia, en un clima bien tradicionalista.



